Aventurero sobrevive gracias a cabras salvajes

Morgan Segui, un acróbata retirado y aventurero, protagonizó una increíble historia de supervivencia tras caer 40 metros por un acantilado en Timor Oriental. Su rescate, facilitado por un grupo de cabras, es un testimonio de resistencia y solidaridad humana.

Segui estaba explorando el monte Manucoco, una montaña sagrada en la isla Ataúro, cuando se desorientó durante el descenso. Al intentar escalar para escapar de un cañón, sufrió una caída que lo dejó gravemente herido. Su cuero cabelludo estaba desprendido, tenía fracturas en el brazo y los dedos, y no podía moverse.

Consciente de que la ayuda podría no llegar, Segui decidió inspirarse en los animales salvajes. Descansó, evitó entrar en pánico y se preparó mentalmente para lo peor. Al tercer día, un grupo de cabras apareció en su camino. Observándolas, descubrió un sendero en zigzag que lo guió fuera del cañón.

Al llegar a un campo de piñas, fue encontrado por Moisés, un agricultor que lo cuidó y le dio de comer. Moisés, a pesar de estar en pleno funeral de su hija, detuvo todo para salvarlo.

El evento marcó un punto de inflexión en la vida de Segui. “Me enseñó el poder de la empatía y la importancia de ayudar a otros”, dijo. Desde entonces, trabaja en proyectos de desarrollo comunitario en Ataúro, como una forma de retribuir la ayuda que recibió.

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