El Ministerio de Justicia habilitó un recorrido por el penal de Emboscada Antigua para mostrar las denominadas celdas vip, donde internos de alto perfil cumplen condena en medio de lujos y comodidades inusuales en el sistema penitenciario. La exhibición se produjo tras la polémica generada por el informe de la jueza Sandra Kirchhofer, quien detalló con precisión las condiciones privilegiadas de los reclusos.
En el lugar, se verificó la existencia de espacios privados equipados con somier, sofás, muebles de madera, frigobar, televisor plasma, aire acondicionado, ventiladores, cocina amoblada, heladeras, congeladores con carne y hasta celulares. También contaban con baños privados completamente revestidos, ducha moderna y decoración con cuadros, espejos y cortinas que daban un aire hogareño a las celdas.
Los reclusos pagaban G. 300.000 al mes a otro interno que oficiaba como encargado de cobrar los cánones, lo que evidencia una estructura interna de recaudación. Una de las habitaciones destacaba por su limpieza, paredes blancas y pisos relucientes, lo que contrasta con la precariedad que caracteriza a gran parte de las cárceles del país.
Las revelaciones reavivan el debate sobre la corrupción y el manejo de privilegios dentro del sistema penitenciario. Organizaciones civiles y referentes políticos advirtieron que este tipo de prácticas debilita la credibilidad institucional y perpetúa desigualdades entre los reclusos.
